Exposición suave y dura

Parametrizamos el WorldBuilding entre dos extremos, rígido y flexible, similares a los planteados por Sanderson en cuanto al desarrollo de sistemas mágicos o sistemas de poderes (Magia Dura y Magia Blanda). Sanderson desarrolla sobre los “sistemas mágicos”, es decir, la colección de reglas diegéticas que rigen el funcionamiento de la magia o poderes dentro de un universo narrativo. Sanderson categoriza estos Sistemas de acuerdo a su funcionamiento y a las características de sus reglas internas. En base a esto determina que existen en una gradiente entre los “Sistemas de Magia Dura” y los “Sistemas de Magia Blanda”. Los sistemas duros, como el encontrado en la “Alquimia” del manga y anime “FullMetal Alchemist”, son aquellos con reglas estrictas que delimitan el uso de la magia y especifican costos o requerimientos ante cada poder o magia. En estos sistemas, el personaje, y por ende, el prosumidor, conocen bien el funcionamiento de la magia y pueden tener claras expectativas de lo que pasará e incluso generar predicciones. Son buenas herramientas narrativas para añadir dinámicas de poder a los conflictos así como soluciones interesantes a los mismos.

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En el caso de un Sistema de Magia Blanda tendríamos por ejemplo la magia de la que hace uso Gandalf a lo largo de las sagas de Tolkien. Sabemos que Gandalf es un mago y que puede emplear estos poderes de diversas formas pero las limitaciones específicas de este sistema mágico son vagas y misteriosas. Estos sistemas mágicos, a diferencia de los duros, son útiles para el desarrollo de la narrativa y sobre todo de los temas en el trasfondo metanarrativo. Su funcionamiento es vago y misterioso para el espectador, emplear un sistema mágico suave para dar resolución a los conflictos narrativos puede sentirse injustificado como un “Deus Ex Machina” ya que carece de predictibilidad por parte del prosumidor.

Estas categorías se conectan con la primera de las tres leyes sobre los sistemas mágicos de Sanderson: “La habilidad de un autor de resolver un conflicto con magia es directamente proporcional a el entendimiento que tenga el lector (prosumidor) de dicha magia” (2020) Es decir, que el desarrollo de conflictos y la resolución de los mismos mediante los sistemas mágicos dependerá de que tan bien nuestro lector pueda entender las capacidades de cada personaje y las posibilidades de cada sistema mágico, en esencia, de su capacidad para generar predicciones en base a estos conocimientos.

Una aclaración importante que debo añadir es que no se trata de elegir si nuestro sistema mágico será blando o duro, si no de entender ambos como polos dentro de los que puede existir un rango infinitamente amplio de posibles sistemas mágicos que, además que varios sistemas distintos pueden coexistir e interactuar en un mismo universo narrativo enriqueciendo las historias.

Similar al planteamiento de Sanderson, podemos extrapolar estas categorías así como su primera ley, elaborando que; la rigidez o flexibilidad son una medida de la información de la que dispone el prosumidor sobre mundo diegético y los diversos sistemas que lo gobiernan, ya sean naturales, políticos, económicos y demás. Estas categorías tienen que ver con cuánta, y cuán específica, es la información que se expone sobre el funcionamiento de nuestro universo narrativo.

Un WorldBuilding rígido perfectamente desarrollado es el que podemos disfrutar en las afamadas obras de Tolkien, donde el lector está al tanto, a profundidad, del contexto político, social y cultural de la tierra media incluso de la situación económica del Reino de Rohan. Cuando la narrativa presenta, con elocuencia, todo el detalle de su intrincado mundo, es que nos encontramos frente a la exploración de un Worldbuilding Rígido, a pesar de tener un sistema mágico suave. Es posible entender las relaciones entre los reinos por su historia y situación político social y acotar a cómo esta afecta las relación entre los personajes y los eventos que llevarán a cabo. Un buen ejemplo es la relación de amistad que se desarrolla entre Legolas, un elfo, y Gimli, un enano, no sería tan catártica si no tuviésemos entendimiento entre las fricciones sociales que enfrentan los elfos y los enanos de la tierra media.

Así como Tolkien es un genio de presentar la solidez de su Tierra Media, el cineasta japones Hayao Miyazaki es el mejor expositor de narrativas con un Worldbuilding en extremo flexible. Miyazaki elabora filmes donde el mundo humano y espiritual se ven amalgamados, respondiendo a leyes y reglas misteriosas al espectador. Esto no quiere decir que sean mundos inconsistentes, tienen leyes subyacentes pero ocultas al espectador que no puede ver más que sus consecuencias, como las piezas perdidas de un rompecabezas. La presentación vaga y misteriosa de los mundos de Miyazaki es perfecta para las narrativas que desarrolla. En las cuales, muchas veces, personajes de mundos más cercanos a la realidad terminan viajando a estos mundos mágicos con funcionamientos misteriosos y el espectador descubre junto con los protagonistas estos mundos.

Los mundos diegéticos donde transcurren las películas de Miyazaki, de aventura y misterio, presentan, mediante la ausencia de exposición, un profundo sentido de inmensidad. La construcción de estos mundos se realiza en la preproducción a gran detalles, los mecanismos y sistemas subyacentes a estos mundos se han desarrollado, es por eso que incluso sin ser expuestos se pueden percibir como presentes por sus efectos en el mundo diegético donde las historias transcurren. Es importante entender que, aún si la información, los sistemas y mecanismos esenciales no se exponen en la narrativa deben existir, si es pertinente.